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martes, 9 de junio de 2015

EDICIÓN IMPRESA. Informática: La Internet de las cosas

Por Luis Álvarez.

La Internet de las Cosas es el nuevo sector del mundo tecnológico que se va a desarrollar en un futuro cercano. Básicamente, se trata de que todas las cosas del mundo estén conectadas a Internet. Hoy en día tenemos celulares, tabletas, notebooks, dispositivos multimedia e incluso televisores que se conectan a Internet. A esto habría que añadir videoconsolas, sistemas de seguridad,  e incluso los automóviles. Sin embargo, no solo los dispositivos electrónicos pueden conectarse a Internet.

La Internet de las cosas va mucho más allá. Algunos ejemplos de cosas conectadas a la red que podrían ser parte de este sistema serían los electrodomésticos y todo tipo de artefactos del hogar. Ya existen heladeras, hornos, lavarropas y sistemas de aire acondicionado y calefacción que pueden ser controlados desde un teléfono celular gracias a la conexión a Internet con la que cuentan. También pueden controlarse las cámaras de seguridad de nuestro hogar desde cualquier dispositivo con acceso a la red. 
Además de estos artículos, a través de la red se pueden integrar otros vehículos, herramientas y dispositivos mecánicos, hasta relojes, calzados, maletas o muebles.

Hablamos de lámparas eléctricas, altavoces, enchufes, interruptores, muebles y electrodomésticos inteligentes. Por ejemplo, podríamos disponer de sensores y controladores en diversos elementos de una casa que nos  permitirían cerrar persianas, ventanas y apagar luces. También programar cuándo comienza a prepararse la comida. Cosas como regular la temperatura del hogar para cuando lleguemos  o encender las luces de manera automática, podrían ser hechos cotidianos de la vida. Es el Internet de las cosas, las cosas que nos rodean, que pasarían a estar permanentemente conectadas. En definitiva sería la conversión de los hogares en hogares inteligentes.
Se logrará una total interacción entre los objetos: una vez conectados a la red, los artículos podrán intercambiar información y actualizar datos entre sí. Por ejemplo, el GPS del auto puede indicarle al sistema de climatización del hogar que la persona se aproxima y prender el aire acondicionado o la calefacción, según la estación del año.

Los artefactos podrán manejar el entorno al recibir información de otros dispositivos, como en el ejemplo anterior, o por la interpretación del contexto. Por ejemplo, la heladera puede reconocer que la última vez que se retiró la leche no se repuso y, automáticamente, realizar un pedido al supermercado. 
Aumentará de forma asombrosa la capacidad de localización: al estar conectados, será más fácil localizar las cosas evitando los extravíos.  Además los objetos dejarán de ser impersonales y existirá la posibilidad de identificar su procedencia y dueño mediante tecnologías como RFID (Radio Frecuency Identification), NFC (Near Field Communication), BLE (Bluetooth Low Energy), códigos de barra de lectura óptica, o códigos QR, entre muchos otros sistemas.

También es evidente que los sistemas de seguridad informática tendrán que avanzar de la misma manera que todos estos nuevos sistemas inteligentes que llegan a las cosas que nos rodean, para evitar que alguien pueda tomar control de nuestro hogar o provocar un desastre con nuestros artefactos.
En definitiva, ese es solo el primer paso de lo que está por llegar. Tanto a nivel doméstico como a nivel profesional, el Internet de las cosas podría cambiar el mundo tal y como lo conocemos hoy. 

En este aspecto Google está trabajando para continuar siendo líder en lo que a tecnología se refiere y su próximo objetivo es la Internet de las cosas. 
Para que de verdad pueda existir un futuro interconectado es absolutamente necesario que se establezcan estándares, como ya ha ocurrido con los celulares que Google logró uniformizar con un sistema operativo común para todos (Android). Este sistema se había adentrado ya en los automóviles, la televisión y la tecnología de vestir pero, hasta ahora, Google no había anunciado una propuesta para la Internet de las cosas. Es por eso que tiene ya listo un sistema operativo para este tipo de dispositivos.

La compañía le ha puesto “Brillo” como nombre a la nueva plataforma. Este nuevo sistema operativo estará diseñado para poder ser utilizado en dispositivos de gran tamaño, como vehículos, heladeras, muebles inteligentes,  pero también en dispositivos de pequeño tamaño, como podría ser una bombita, una pulsera, una cerradura, etc. Así, se podrá ejecutar con una memoria RAM de solo 32 MB o 64 MB. Las funciones de este sistema operativo permitirán realizar acciones a partir de una orden determinada, y facilitarán la interconexión entre artefactos.

Brillo es el sistema operativo que el gigante buscador propone para la Internet de las cosas, que además llegará con Weave, una capa de comunicación universal para que todos los dispositivos puedan hablarse entre sí, incluso aunque no utilicen Brillo.

Brillo está basado en Android, aunque ha sido modificado, "pulido" en propias palabras de Google, para funcionar con unos requisitos mínimos realmente bajos y así poder ir destinado a casi cualquier dispositivo conectado. Con 
Brillo y Weave, Google propone su propio estándar para el Internet de las cosas, cuya falta de unificación entre plataformas y dispositivos ha venido entorpeciendo su crecimiento desde el inicio. Ahora el desafío para Google es convencer a los fabricantes de que su solución es la mejor alternativa para poner fin al caos de plataformas y formatos en los dispositivos conectados del hogar.

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